Un buen trabajo
Hoy atendí a un cliente muy chistoso. Era un tipo altísimo, muy delgado, completamente calvo y de ojos verdes, chiquitos como rasguños. Hablaba como merolico y tenía entre cincuenta y sesenta años. Estaba tan alto que prácticamente tenía que doblarse para besarme. Y así estaba, súper encorvado, explorando mis nalgas con sus manos y mis […]