Una mano amiga

En cuanto entré a la casa me quité los zapatos, me recosté en mi cama y encendí la tele. Había tenido un día pesado. Hacia muchísimo calor, así que me saqué el vestido y me quedé tumbada en la cama viendo al techo. Me quedé dormida.

Cuando desperté, él estaba en la sala. Había entrado con su llave, me cubrió con una cobija y se fue a dormir allá para no despertarme. Yo lo había invitado a venir y a quedarse, aunque la que se quedó, pero bien dormida, fui yo.

Me levanté y lo llamé. Él me dio un beso, me levantó en sus brazos y me regresó a la cama. Nos recostamos y seguimos besándonos. Sentí poco a poco crecer su erección y el deseo en mi cuerpo, los condones estaban lejos y las ganas ya eran muchas, así que nos recostamos boca arriba, él comenzó a acariciarme por encima de la lencería, buscando el botón que me manda al cielo, yo empecé a jalar su sexo con ritmo y firmeza. 

Nos venimos juntos, fue exquisito.

Posdata, cartelito para reír un rato:

8 comentarios en “Una mano amiga”

  1. si existen estos “animalitos del bosque”

    http://www.anael.org/sexo/cuatro.htm

    además dicen que no debes contar chistes de doble sentido jajajajaja, evitar las amistades vulgares (chiiiin ya me quede sin cuates) y los manoseos lujuriosos ¿?¿?¿?¿?¿? tú que todo lo sabes (doctora corazón) ¿qué hago? porque ¿estoy en pecado? o solamente me va a doler la cabeza y tener insomnio?

  2. lulu ahora si te volaste la barda. una mano amiga siempre se agradece jajaja,, para los momentos de urgencia o si no hay condones el chiste es no quedarse con las ganas y x supuesto regresar el favor a la pareja no crees hermosa.. saludos como siempre eres un amor lulu saludos y q tengas un maravilloso fin de semana dios te bendiga te cuide y te proteja besos

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